Fidel Castro

La transparencia como regla del actuar de la Revolución Cubana

FIDEL EN EL 59

En su recorrido por la región oriental Fidel, el 25 de junio, de Manzanillo continuó rumbo a Bayamo, donde dejó organizadas las tareas de fomento de las arroceras del valle del río de igual nombre que la urbe, y la construcción de una represa para regadíos de las cooperativas que funcionaran en esa zona.

En la mañana siguiente llegó a Santiago de Cuba y el sábado 27 y el domingo 28 permaneció en Baracoa, donde celebró varias entrevistas en la Escuela de Capacitación Agrícola Buert López, mártir de la ciudad primada.

Posteriormente recorrió distintas zonas agrícolas y en horas de la noche del sábado regresó a la ciudad y se reunió con líderes campesinos. Allí elaboró un amplio plan de desarrollo para la región baracoense, para lo cual concedió un crédito de 1 150 000 pesos.

En Caimanera, Fidel concedió un crédito de 100 000 pesos para organizar la cooperativa pesquera de ese puerto, de ahí regresó a Santiago de Cuba, y en horas de la tarde se reunió con representantes de la FEU de Oriente, para intercambiar sobre los problemas educacionales de la provincia. A las dos de la madrugada del lunes 29 regresó a La Habana.

Pasadas las ocho de la noche de ese mismo día, después de cinco horas de trabajo en el Consejo de Ministros, el líder de la Revolución sostuvo una charla con los periodistas para explicarles un amplio plan de obras públicas que durante los próximos seis meses se realizarían en el país, municipio por municipio, pueblo por pueblo.

En horas de la tarde del 30 de junio, se hizo público el intento del traidor, comandante Pedro Luis Díaz Lanz –quien fungía como Jefe de las Fuerzas Aéreas Rebeldes–, de darle un aspecto de renuncia política a las medidas tomadas contra él por el Comandante en Jefe.

El propio Fidel narró que en un momento, por los peligros de amenazas trujillistas, fue a preguntarle a Díaz Lanz cuántas armas había y no le respondía ni una palabra. Además, que había 20 pilotos de Batista metidos en la Fuerza Aérea, más toda la familia de Díaz Lanz; mientras que a los rebeldes los tenían limpiando y cocinando en la Escuela de Cadetes, y a toda una serie de pepillos y de amigos y familiares los tenían en la Escuela de Cadetes de Baracoa.

Fidel precisó que había como 14 comandantes de la aviación y todos ellos amigos de él. También había presentado un presupuesto de 12 millones de pesos donde no había un solo avión para comprarse.

Ante esta situación Fidel llamó al comandante Almeida y le dio una serie de instrucciones. Posteriormente llamó a Díaz Lanz y le dijo: «Mira, esto es un desastre (…). Así que Almeida se hará cargo del mando. No porque se te van a quitar las funciones a ti. Retírate, no se te van a quitar». Díaz Lanz iba a quedar como segundo jefe de la aviación después de que se prescindiera de toda la parentela y de todos los pilotos de Batista. Fidel recuerda que «no se le quiso humillar, es decir, que se tuvo consideración con él y con los méritos que había tenido durante la guerra y entonces se le manda para su casa y se empieza a trabajar en la Aviación, que en 15 días había progresado muchísimo».

Fidel también dio a conocer lo ocurrido el 30 de junio con Díaz Lanz, quien estaba enfermo y se suponía que cuando se curara avisaría que iba a reincorporarse. Sin embargo, narró Fidel que una mañana lo llama por teléfono Almeida y le dice que Díaz Lanz había convocado a los periodistas para reincorporarse y asumir otra vez sus funciones. Fidel apreció que la maniobra casi se trataba de un chantaje y le dijo a Almeida que dejaran que se reincorporara al servicio para que viera que no se le había botado.

Fidel habló con Díaz Lanz y le dijo que lo hecho había estado mal, y que por ese camino iba a parar a La Rosa Blanca, la primera organización contrarrevolucionaria creada en Estados Unidos con el fin de derrocar la Revolución. Le manifestó que fuera para su casa a esperar a que se le asignara un servicio, pero Díaz Lanz tenía todo planeado y lo que hizo fue, ese mismo día, repartir una declaración a todos los periódicos y desaparecer.

(Granma)

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