Cuba

Estados Unidos también reconoció el derecho de Cuba a expropiar tierras dentro de su territorio

A los 25 días de haber sido promulgada por Fidel y el Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario cubano, la Ley de Reforma Agraria, el Departamento de Estado de los Estados Unidos envió una nota a Cuba donde expresaba, entre otras cosas, su reconocimiento al derecho de la Isla a tomar posesión de su tierra

A los 25 días de haber sido promulgada por Fidel y el Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario cubano, la Ley de Reforma Agraria, en la Sierra Maestra, el Departamento de Estado de los Estados Unidos envió una nota a Cuba donde expresaba, entre otras cosas, su preocupación por la debida compensación a sus ciudadanos.

La nota instaba al Gobierno Revolucionario, en caso en que fuesen afectados los ciudadanos estadounidenses, al pago de una compensación pronta, segura y adecuada.

Correspondió al recién nombrado canciller, doctor Raúl Roa García, dar respuesta al documento que bien podía calificarse de injerencista. Y Roa lo hizo con ese lenguaje mesurado y firme para fijar la posición de Cuba, el mismo que mantuvo durante casi 20 años al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Dice la Nota:

«… el Gobierno de los Estados Unidos entiende y siente simpatía por los objetivos que el Gobierno de Cuba trata de alcanzar por medio de esta ley (…)».

Respuesta de Roa:

«Aunque en cierto sentido el tono de dicha nota trasluce la “comprensión” y “simpatía” del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, por los objetivos cardinales de la Reforma Agraria, —su consideración de conjunto arroja, en cambio, un saldo de reservas, prevenciones y reparos en cuanto a la forma de llevar a cabo la trascendental e irrevocable medida—(…)».

Dice la Nota:

«Los Estados Unidos reconocen que bajo la ley internacional un Estado tiene derecho a tomar la propiedad dentro de su jurisdicción para fines públicos en ausencia de un tratado o convenio en contrario; sin embargo, este derecho va aparejado con la obligación correspondiente por parte  del Estado que la expropiación sea acompañada por el pago de una compensación pronta, adecuada y efectiva (…)».

Respuesta de Roa:

«Si bien es facultad inalienable del Gobierno Revolucionario dictar, en el ejercicio de su soberanía y al amparo de tratados, convenciones y pactos de carácter universal y regional, las medidas que juzgue más adecuadas para impeler y asegurar el desarrollo económico, el progreso social y la estabilidad democrática del pueblo cubano, es motivo de grata complacencia, sin embargo consignar —el expreso reconocimiento que hace su Gobierno del derecho que asiste al nuestro, desde el punto de vista de su jurisdicción interna y a la luz del régimen jurídico internacional, de expropiar la propiedad de ciudadanos norteamericanos con fines de carácter público y de utilidad social, mediante la indemnización correspondiente. Este reconocimiento constituye, sin duda, una satisfacción moral para el pueblo cubano (…)».

Dice la Nota:

«Ciudadanos de los Estados Unidos han hecho inversiones en Cuba durante muchos años en empresas agrícolas y de otra índole. Esta inversión se ha realizado bajo varias constituciones cubanas, todas las cuales contenían artículos especificando el pago de compensación debida en caso de expropiación, incluso la Constitución de Cuba de 1940 que establecía que, en caso de expropiación por el Estado, debía efectuarse previamente el pago de la correspondiente indemnización en efectivo, fijada judicialmente (…)».

Respuesta de Roa:

«Es cierto que la Constitución de 1940 y la Ley Fundamental vigente disponen que el precio de las expropiaciones se abone por anticipado y en efectivo en la cantidad judicialmente tasada. Pero no es menos cierto, también, que la mencionada forma de indemnización está inexorablemente impuesta por hechos que son del dominio público; la caótica situación económica y financiera en que sumió al país la tiranía derrocada y el considerable desnivel de la balanza de pagos entre los Estados Unidos de Norteamérica y Cuba, que nos ha sido desfavorable, durante los últimos diez años, en una cuantía aproximada de mil millones de dólares. Huelga advertir que sin la ocurrencia de esos hechos, el Gobierno Revolucionario habría estado en condiciones de afrontar el cumplimiento de la susodicha obligación constitucional (…)».

Dice la Nota:

«El texto de la Ley Agraria de Cuba causa grave preocupación al Gobierno de los Estados Unidos con respecto a la suficiencia de las estipulaciones sobre compensación a sus ciudadanos cuya propiedad pueda ser objeto de expropiación (…)».

Respuesta de Roa:

«No es ocioso añadir que si fuera dable recobrar los cuantiosos fondos sustraídos al erario y depositados en bancos extranjeros, la extinción del latifundio y la Reforma Agraria podrían consumarse en condiciones más benignas para los intereses afectados (…)».

Dice la Nota:

«(…) lamento que hasta hoy el Gobierno de Cuba no haya encontrado oportunidad de oír el criterio de esos inversionistas norteamericanos en Cuba cuyos intereses parecerían adversamente afectados (…)».

Respuesta de Roa:

«El Gobierno Revolucionario de Cuba nunca ha renunciado al diálogo ni desconocido la opinión disidente. Ha escuchado siempre, con atención y respeto, las opiniones de todos y, aun más, las de quienes pueden resultar afectados por sus resoluciones y medidas, que han usado y están usando, sin cortapisas, el derecho a expresarlas públicamente. En el caso concreto de la Ley de Reforma Agraria, sí oye, con genuino espíritu democrático, todas las sugerencias y observaciones que se le formulen, se arroga la facultad de decidir lo que estime más acorde con los intereses vitales del pueblo cubano, y no admite, ni admitirá, ninguna indicación o propuesta que tienda a menoscabar, en lo más mínimo la soberanía y la dignidad nacionales (…)».

Dice la Nota:

«En virtud de las relaciones de amistad tradicionales y de los estrechos lazos económicos existentes entre nuestros dos países, Su Excelencia indudablemente apreciará y comprenderá  la esperanza del Gobierno de los Estados Unidos respecto a la posibilidad de efectuar de vez en cuando, según sea necesario, cambios de puntos de vista sobre los efectos de la Ley de Reforma Agraria en materias que son de honda preocupación mutua para nuestros dos Gobiernos (…)».

Respuesta de Roa:

«En atención a lo expuesto, y teniendo presente las tradicionales relaciones de amistad y cooperación que ligan estrechamente a nuestros pueblos, el Gobierno Revolucionario de Cuba confía, con sobra de fundamentos, que el Gobierno de los Estados Unidos de América comprenda y valore las poderosas razones que justifican la forma que, en orden a las indemnizaciones se aplicará la Ley de Reforma Agraria, y las ponga en conocimiento de los ciudadanos norteamericanos que pudieran ser afectados, interponiendo a la par sus buenos oficios en aras de un mayor fortalecimiento de nuestros vínculos históricos y económicos.

«Aprovecho la oportunidad, señor  Embajador, para reiterar a Vuestra Excelencia el testimonio de mi más alta y distinguida consideración.


Raúl Roa

15 de junio de 1959.

(Granma)

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