Revolucion Cubana

De héroe y combatientes

Entrevista con Víctor Emilio Dreke Cruz, Presidente  Provincial de la Asociación de Combatientes: “(…) ser revolucionario de estos tiempos significa defender la obra y el legado del Comandante en Jefe”

 

Foto: Roly Montalván

Llegué minutos antes. La cita con Víctor Emilio Dreke Cruz estaba fijada para las diez en punto, en su casa, del municipio La Lisa. Nos recibió su esposa, muy amablemente. A la hora exacta, él salió al portal, relajado y entrañable. Allí le esperábamos. Había fresco y sombra, razón por la cual (los integrantes del equipo) preferimos este sitio por encima de otros ofrecimientos.

Fue, la que sigue, una conversación agradable, a pesar de algunas ráfagas en contra que amenazaron con malograrla. Lo primero fue la premura impuesta por el cierre. Luego, de seguro empujado por la modestia proverbial que le caracteriza, Víctor Dreke –aunque sin petulancia, casi más bien con dulzura- nos sugirió otros nombres en lugar del suyo; sin embargo, sin lugar a dudas, a expensa de esa misma virtud, terminó por ceder antes los argumentos y aceptó. Ello implicaba desestimar que todavía no le habían dado de alta de una enfermedad que le mantuvo 21 días con fiebre. Por mi parte, tras debutar como hipertenso, mi presión arterial andaba por las nubes.

Aun así, las adecuaciones pertinentes se hicieron un día y ya al siguiente estábamos sentados uno frente el otro. Víctor Dreke encabeza la dirección provincial de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) y a punto de cumplir su primer cuarto de siglo, hablaríamos de la organización.
¡Pero como no tocar detales personales! de un hombre que a los 15 años se lanzó a las calles a protestar por el golpe militar perpetrado por Fulgencio Batista, fue destacado combatiente de la clandestinidad y el Ejército Rebelde; estuvo en Girón y la limpia del Escambray; acompañó al Che en la cruzada internacionalista del Congo, en calidad de segundo al mando de la guerrilla, se hizo abogado, ocupó, tanto en las Fuerzas Armadas como en la vida civil, importantísimas responsabilidades después del triunfo revolucionario, y todavía hoy, a los 81 años, sigue dando batalla. ¡Víctor Dreke es uno de los tantos Héroes cubanos!

Y aquí surgió casi el peor de todos los retos. Las exigencias del espacio obligaban a resumir a 70 líneas nuestra conversación de unas dos horas.

“Revolucionario me hizo la propia vida” Fue es la respuesta a mi primera interrogante.

“Nací el 10 de marzo de 1937, en Sagua La Grande, antigua provincia de Las Villas. La casa de mis padres tenía techo de guano y piso de tierra. Allí crecí. Temprano quedé huérfano de madre, de manera que no la recuerdo.

“Éramos una familia muy pobre. Mi padre, dedicado al comercio, vendía pescado en la plaza del pueblo, pero solo le hacían compra más o menos buenas durante Semana Santa, por la prohibición de comer carne roja.

“Con ocho centrales y dos puertos de mar, Sagua era una región con cierta prosperidad económica, lo cual, de un lado, solo servía para que los ricos fueran más ricos y los pobres mucho más pobres y explotados, pero del mismo propició, un movimiento sindical muy fuerte. Yo, desde la épica de estudiante, me uní a compañeros con inquietudes sociales, dispuestos a cambiar el orden de cosas, con acciones, incluso las armas. La ’poliquitería’ de sobra había demostrado que no era el mejor de los caminos”.

– Esa era la manera de ser revolucionario en la Cuba de ayer, ¿hoy como deben actuar?

“Lo que hizo Fidel trascendió mi esquema de revolucionario y mi ideal de justicia del aquel entonces, y el de muchos otros que cuando nos sumamos, no teníamos suficiente madurez política. Fidel nos abrió los ojos, nos preparó para no dejarnos engañar. Bueno, ser revolucionario de estos tiempos significa defender la obra y el legado del Comandante en Jefe. No lo seremos solo porque digamos Yo soy Fidel, y no lo veo mal, pero Fidel esa Fidel, para mí es algo bien difícil, significa ponerse uno mismo la varilla demasiado alta, entonces lo único que queda es hacer bien lo que nos toca, todos los días y exigirle lo mismo a los demás”.

– ¿Qué representa Ernesto Guevara para Víctor Dreke?

“Del Che se ha hablado mucho, aunque a decir verdad, el Che es inabarcable en su grandeza. Era valiente de verdad, más bien intrépido; muy exigente, incluso con él mismo.

“Fue el amigo o el padre, que si tenía que llamarte la atención, lo hacía, a veces con dureza. No era muy dado a los elogios, sí, pero era justo, reconocía los méritos aunque no siempre lo hiciera explícitamente. Tampoco encubría sus equivocaciones. De manera que la reputación del Che, su trascendencia, y la vigencia de su ejemplo non inmerecidos”.

– ¿Fueron inútiles sus propósitos internacionalistas?

En sentido general, y en particular del Congo, que es la experiencia en la cual tomé parte directamente, a pesar de los desenlaces, puede decirse que fueron muy útiles a los movimientos revolucionarios. A partir de entonces hubo un despertar de los pueblos. Y en el caso específico del África, el mundo volteó su mirada hacia el entonces olvidado continente.
“Hubo un momento que sumaron 17 las naciones que alcanzaron la independencia de las metrópolis colonialistas, y empezaron a defender esa, la causa de la independencia.

“Con el Che Cuba empezó a erigirse ejemplo entre los pueblos Africanos, y a contracorriente, empezaron también a apoyar las causa de la Isla en los combates en la ONU. Hoy votan en masa, las naciones de África, y también América latine y el Caribe, y admitámoslo, en buena de medida, fruto es del internacionalismo que desde el primer día y hasta hoy enarbolamos y defendemos los cubanos”.

– Ahora háblenos de la organización que dirige.

“De los combatientes que viven en La Habana unos 55 militan en la organización, de manera voluntaria. Hemos dicho y procuramos que esté quien quiera y si se está es para defender la Revolución, en todos los ámbitos, sobre la base de la unidad, esa es nuestra misión fundamental.

“Respondemos a una subordinación estructural propia de la organización, sin embargo, tenemos bien claro que respondemos y estamos al servicio del Partido, para cumplir, incondicionalmente con todo lo que oriente.

“Insistimos mucho en el funcionamiento, en función de ello hemos planteado poner al frente al mejor, el más capacitado entre quienes quieran y puedan, ser creativos, alejarse de los formalismos y tocarle la puerta a todos.

“Hemos estrechado vínculos con los planteles educacionales; en coordinación con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social avanzamos en el apoyo a los más necesitados, aunque dista mucho de las exigencias y lo que se quiere. No satisface mucho la calidad de los asociados, sobre todo los nuevos ingresos, que han venido a fortalecernos. Entre jóvenes y viejos combatientes es solo cuestión de años la diferencia esencial, perseguimos los mismos objetivos, con el añadido de que, con un nivel superior de preparación, aquellos están en mejores condiciones para enfrentar las tareas del momento y las futuras.

“A no dudarlo, la ACRC goza de buena salud aquí en la capital”.

Fuente  Periodico Tribuna

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